martes, 8 de diciembre de 2009

CAPÍTULO 3

La verdad… era que me sentía en una nube. Sentía que el mundo era mío, que todo giraba alrededor nuestro, que el mundo iba demasiado rápido y nosotros sólo estabamos en el para estar unidos… ¿Pero qué se supone que estoy diciendo? Realmente… soy idiota!! La verdad, cada día era increíble. Para mi era tan diferente… Era tan especial que hasta llegué a pensar que todo esto era un sueño y que un día de estos despertaría por el Heart shaped glasses de mi alarma. Realmente era como un sueño… Había pasado tanto tiempo sola para encontrar algo que realmente esperaba. Alexander Valo. El mejor vampiro de mundo. Él era realmente esa persona que tanto esperaba. CAPITULO 3 -Nos vamos a los Estados Unidos! Queeeeeeeeeeeeeeeeeeee…!?!?!?!? – repliqué al escuchar decir semejante cosa a mi padre. -Nos vamos a los Estados Unidos, ¿Lo repito? -¿Y ahora qué te pasa? – dijo enfadada mi madre - ¿ A mí?... no naaaaada! Nada! - Estas muy rara- dijo la entrometida de mi hermana - Bueno, ya acabé! Tengo que ir a estudiar, perdonad, pero es k tengo un examen muy importante esta tarde. Ya hablaremos después. Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo…. Mi mundo se retorcía, se acababa en un solo instante!... Aún no me lo podía creer. No solo eso, sino que justo ahora que encuentro a Alexander, van y me intentan separar de él… No podía conmigo misma… se me salían las lágrimas… y no podía pensar en nada más que no fuera en el día de nuestro adiós. *** Llegando al cole me encontré con Alexander. Iba perfecto con una camisa Trés elegant negra que hacía conjunto con su pelo. Era imposible no poder sufrir al separarse de alguien que te había hecho ver el mundo de otra manera en tan poco tiempo. Alguien que te había enseñado que el amor no solo existía en los libros y en las películas. Me impulsé hacia sus brazos (claro, estábamos fuera del cole que sino la monja nos mataba y mi madre no vino porque mi hermana no quiso venir al cole) y nos abrazamos como si el mundo se fuese a acabar de un momento para otro. Qué te pasa? Te han hecho algo? Te ha vuelto ha joder Hector? No, no… no es nada, solo que se me deslizado la lentilla para otro lado. Porqué no te las quitas por un día? Son solo lentillas de color y ni siquiera estan graduadas… Eh! No molestes!! Vale, vale … - en ese instante solo podía mirarle, sus ojos se fundían con los míos solo con una mirada… era perfecto… y sobretodo… era muy romántico! Dime que te pasa, anda ¿A mi? – la alucinación y el manipulamiento se notaba muchisimo, solo me faltaba que se me cayera la baba al verle. Era patético por mi parte. Dime No… absolutamente nada! Entremos por favor, no quiero llegar tan tarde. Y eso? Si siempre llegas tarde! No me molestes y entra! Nunca cambiaras – dijo con una sonrisa que me hacía sentir aún más mal. Entramos, nos sentamos y de pronto giró mi cara hacia la suya y me dijo de una manera muy dura y entre los dientes: No juegues conmigo! Dime lo que pasa! … - Estaba paralizada… no me lo podía creer… nunca había podido ver la parte oculta de Alexander. Si es que era esa. Me cogió del brazo bruscamente (lo raro era que nadie se diese cuenta, la gente iba y venía como si nada pasase. Les tendría manipulados a ellos también?) y me llevó hacia un rincón (y nadie miraba, nadie se daba cuenta). No juegues conmigo! Dime qué coño pasa! Te juro que no pasa nada… - mentía, mentía y mentía. Pero él me hacía cada vez más daño ¿Sabes? Me estoy dando cuenta de que en realidad eres tan falsa y fría como ellas. No me sirves, eres estúpidamente infantil, tu voz me taladra la mente… eres tan… tan repugnante! … - estaba en blanco. Las lágrimas me caían como nunca y mi corazón no quería creer nada de lo que dijo en ese instante. Quería morir. Me voy!- gritó y se fue. Pero la gente seguía sin darse cuenta. Eramos invisibles.   Realmente no me lo creía. Cada una de sus palabras se repetían constantemente en mi mente. Solo podía llorar. Mucha gente me preguntaba el porqué, y yo solo podía responder que no me pasaba nada. Que quería estar sola. *** Salí del cole y solo pensé en correr hasta mi casa. No podía esperar a nadie. Ni a Laura ni a Luz. Solo pensaba en encerrarme en mi habitación y llorar y retorcerme por haber sido tan estupida. Al fin llegué. Hola a todo el mundo y adios al mismo tiempo. No quería hablar con nadie. Me sentía estúpidamente imbécil. Entré a mi habitación y allí hacía más frío que nunca. La ventana estaba cerrada, pero aún así no sabí porqué lo estaba. Corrí las cortinas y enseguida me puse a ver por la ventana la casa ya no abandonada de enfrente pero que por lo descuidada que está lo aparenta. Todo lo que veía me hacía llorar. Todo, incluso escuchar el vuelo de una mosca. Me arropé con mi edredón de conejitos hasta arriba, mientras lloraba, y como no tenía nada más que hacer... ni siquiera deberes, aproveché para intentar consolarme de cualquier forma. Hasta que finalmente me dormí. +++ Pasaron los días, acababa la semana, ya era domingo y solo pensaba en el momento en el que mi padre digera al fin : NOS VAMOS PASADO MAÑANA!! o mejor aún HOY. Sí, realmente me estaba comportando como una perdedora, pero es que me dolía tanto... que no podía hacer más que intentarle borrar. Aunque no pudiera, intentaba conseguirlo a cualquier precio. Me daba igual si tenía que morir para hacerlo. Se podía decir que descubrí el amor realmente, pero a mi solo me hacía sangrar. Me asomé por la ventana, hacía más frío... Y entonces le ví. Te quiero... fué lo único que pude pensar en ese momento mientras lágrimas caían sobre mi rostro. Me vió y me ignoró rotundamente. No tuve la oportunidad de decirle la última mentira. Decirle que le odio. Aunque... ¿qué hacía él allí? no se le había perdido nada por mi casa. Daba vueltas y más vueltas en el pequeño patio de La casa de las apariencias y entonces lo único que intenté hacer fué hacer los deberes del lunes. Hasta que el muy capullo entró y me abrazó de golpe. - Pero qué haces? -Perdóname... no quería decirte eso... era solo que... - Era solo que ya estabas cansado de mí verdad? Dime realmente porqué me has vuelto a buscar, yo no quiero nada contigo...- lloraba, y lo peor era que nadie en mi casa se daba cuenta ni de que estaba en la habitación hablando y llorando, ni de que había alguien ni nada. Ese era el gran poder de Alexander, hacer que los mortales sigan su vida normal mientras él les manipula de una manera que no sabia, ni sé, con la cual no se dan cuenta de lo que pasa ni de a quién le pasa ni nada, en la cual él está presente.- vete! - Estas mintiendo... sabes que eso no es verdad - y seguía sin soltarme -sí! es la verdad aunque no la quieras saber. - No sigas... por lo que estás haciendo ahora mismo fué por lo que yo dije tales cosas aquel momento. Entonces cogió y me abrazó más fuerte. Me dirigió la cara hacia la suya y me besó. Pero igualmente yo no podía olvidar lo que pasó anteriormente. -... -... -... -... -...- logré soltarme de él -ven - me dijo mirandome fijamente. Sus ojos me manipulaban, esta vez como nunca. Me volvió a besar, pero a mí no me gustaba ni un poquito que lo hiciera, ya que yo esperaba que hubiese sido de otra forma. Hasta que se separó por un momento- porqué lloras? - No sabes leer la mente? - le dije con cara de asco - Sí, pero en momentos como este no - Y eso? Como no puedes hacer tan poca cosa si puedes manipularles a ellos? - lo dije con más asco y encima con rabia -Sé que te duele lo del otro día, pero ya pasó - Así es como lo arreglas todo campeón? - lo de campeón era una ironía. Pero si era un campeó por otra parte. Campeón entre cabrones! - Deja la tontería- dijo con aires chulitos - Vete! - Sabes que no lo voy a hacer. -Vas a desear no haberme venido a ver!- entonces me dirigí hacia la puerta para ir a la cocina a por ajos, pero el muy capullo, no sé cómo, selló la puerta. - qué coño has hecho? -Salvarme - Te odio - Yo también te quiero Me volvió a abrazar y me hizo sentar. En ese momento me volvió a mirar a los ojos, pero si intentar manipularme y me dijo: - En realidad lo hice porque hay algo que tienes que saber -... - Quieren matarme, no puedo seguir más ni en el mundo de los vampiros ni en el de los humanos. -Pe...pe...pero, porqué? - Mis hermanos les han contado lo que pasa entre tú y yo, a los de la congregación de vampiros, bueno en realidad no sé ni como se llama ni qué es, pero lo que intento hacer es para mantenerte a salvo. - pero... porqué lo hacen? qui...quienes son? - dije mientras me secaba las lágrimas. - Mira, son tres: Max, Matt y William. Los tres, cómo lo podría decir... somos cuatrillizos, todos cuatro somos idénticos en todo, y cuando digo en todo es en todo. Y todo lo hacen porque yo siempre fuí el más protegido por nuestros padres, nací con un tipo de sangre que ningún vampiro tiene. Soy más inmune que todos ellos, menos por el ajo, que es a lo único a lo que realmente soy alérgico, mi sangre podría hacer revivir a un muerto de hace más de millones de años, es diferente a la de ellos, y además... yo no podría convertir del todo bien a un humano en un vampiro... necesitaría los viales que me dejó mi madre antes de morir para poder completarme a mí mismo.Porque aunque sea más fuerte y todo lo que sea, más que ellos, podrían destruirme igualmente si no tengo los genes que realmente me tocaban. Ahora la que cuida de mí es Rose mi hermana mayor. Siempre me ha protegido, aunque no lo necesitase, siempre estuvo a mi lado. Ella me está ayudando a encontrar los viales antes que lo encuentren ellos. -Cómo, porqué murió tu madre si sois vampiros? - Por el simple hecho de que a mi madre se la llevaron a Alemania porque "según ellos", allí estaba la cura de mi enfermedad, ella fué y allí la reina de los vampiros (Karo) la mató. Sabía que si la mataba y yo yo llegaba a beber de su sangre sería el vampiro maldito para toda la eternidad. Y eso le va muy bin a ella porque si llego a tomar esos viales reinaría como nadie. Les controlaría más que ahora tuviera el poder de tener al mundo en mis manos. Pero ella fué realmente lista y me dejó los viales con una carta que me enseñaba donde los escondió. Ese lugar es aquí. - En mi casa? - le miré con una cara de impresión y de susto - No, me dijo que era en un lugar que me marcaría la vida. Pero hasta mientras lo busco en España, no sé si después viaje. - Y cómo lo sabía? -Ella podía saber tu futuro. Absolutamente todo. -Pues entonces... cómo es que se dejó matar? -Porque ella sabe lo que le pasará alos demás no a ella -Apps... -Ahora solo debo encontrar el lugar. Pero, me prometes que estarás conmigo siempre? siendo o no un vampiro enfermo? - Claro, no te dejaría nunca - le abracé muy fuerte y entonces resurgió con otra cosa. - Recuerda que no nos podremos ver mucho. Por eso hice lo del otro día. Estaban allí aunque tú no los pudieses ver. Ellos no nos pueden ver juntos mucho tiempo, los vampiros no podemos relacionarnos como pareja con los humanos así por así, porque no sabemos si de ese humano salga un vampiro que se rebele contra todos nosotros o no, y bueno, es por eso por lo que los vampiros esos pirados no dejan que nos relacionemos mucho con humanos. -Y eso que tiene que ver con lo nuestro? -A ver... tú eres mi novia y yo soy tu novio, eso es una relación de pareja, eso es mucha relación. Tú eres humana, yo soy vampiro... si tú eres una humana yo no puedo estar contigo y punto. - No hacía falta que hicieras semejante espectáculo. -jajaja- se rió a carcajadas. - Una cosa... pero si nos seguiremos viendo, no? -Sí, ya te lo dije antes. Pero delante de lo que sea vampiro debemos ser amigos. - Lo que pasa es que te da vergüenza que te vean a mi lado. -jajaja... no tonta, no es nada de eso. Si fuera por mí lo diría a los cuatro vientos y me diera igual que se enterasen los vampiros esos. Pero en este caso no solo corro peligro yo, sinó también tú. -Y yo porqué?! - Por lo que te dije antes. Y además, lo peor es que tú morirías a mi lado.- -Osea que moriríamos dignamente! los dos juntitos! - No precisamente. Yo vería cómo tú mueres, osea, como te matan de una manera vil y cruel, y finalment me matarían a mí. -IIII..- empecé a chillar y decir como una niña de 5 años - pero yo no quiero que mueras! yo quiero seguir a tu lado! quiero que me conviertas en vampiro! -Si quieres que eso ocurra tenemos que buscar los viales, no hay mucho tiempo. Para mí un año es como para tí menos de un microsegundo, pero para tí no, tú con los años mueres... - okay, ya me ha quedado lo suficientemente claro... TENEMOS QUE ENCONTRAR LOS VIALES COMO SI LA VIDA NOS DEPENDIESE DE ESO!!! - En realidad, tanto tu vida como vampiro como mis genes enfermizos dependen de ello. - Pero no entiendo. Cuál es tu auténtica enfermedad? - No sé como se dice bien bien, pero si no encuentro los viales... a los 1000 años mi vida desaparecerá. - Pero eso son muchos años, estaría bien vivir hasta esa fecha. - En realidad no. Pero eso ya te lo explicaré después - dijo mirando de reojo la ventana. - qué pasa? -Tengo que irme, ya están aquí. - Pero... -Dilo rápido - Como puedo saber que son ellos? - Nosotros tenemos algo en común, algo que nos hace más parecidos... Los cuatro tenemos el ojo derecho azul. El mismo tono. Solo que el izquierdo cambiará un poco, aunque seguirá siendo claro. Ahí acabó nuestra conversa. Él se fué, pero antes me dió un fuerte abrazo de despedida. ¡ A que es mono! +++ Vamos allá! dije apenas despertarme el lunes por la mañana. La verdad es que sentía un gran alivio al saber que, lo que dijo Alexander ese día, era solo un engaño para los hermanos ojazos. Fuí al cole, y durante todo el día no apareció. Durante el tiempo escolar. Al medio día, al volver, al salir... y no estaba. Pero hubo algo que me llamó la atención mucho, había una carta que sobresalía de la alfombra de dondecomienza mi casa. La cogí con impaciencia, ¡sí! era de Alexander!, no podía con mis emociones, me reía sola de la felicidad. Lo que me llamó más la atención fué que la carta no era la típica carta de color blanco que todos utilizaban, esta tenía el sobre negro y el papel rojo, eso sí, en el sobre, estaba pulcramente escrito su nombre en blanco, con una letra tan pero tan perfeccionada que solo de verla me daba envidia. ¡Parecía de caligrafía! Bueno, mejor será que sigamos con lo que realmente cuenta, la carta. En ella, él me decía esto: Estimada Lisseth,
Supongo que debíste darte cuenta que no fuí al cole, y no, no es porque sea un vago, porque tú sabes que no lo soy, sino porque ese terreno ya lo tienen controlado, por eso tenemos que organizar nuestras vistas. ¡Ah! por cierto, ¿este sábado puedes quedar conmigo en la puerta del cementerio? tenía algo pensado desde hace muchísimo tiempo, y además sé que te gustará mucho. No te voy a adelantar más porque sinó no sería una sorpresa. Espero que puedas venir, será a las 6 de la tarde, pero 6:00 no 6:15 o 30, que no vas a ir al cole sinó a verme. Lo de los viales lo dejaremos para otro día, ya quedaremos también para eso, por ahora solo necesito verte, aunque para que después podamos estar juntos, para toda la eternidad, necesitaremos los viales para así poder convertirte. PD: Te quiero, pero lo que más deseo es verte el sábado! Besitos y abrazos. Adiós Hoshi! + Hoshi= estrella en japonés Alexander Valo ... Pero será posible! este se cree que está hablando con un rey mago- pensé- bueno, se acordó de mí, y... ¡ Me ha invitado a una cita! si es que se le podía llamar así. IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII... ¡en el cementerio!, bueno, en la puerta del cementerio, ¡ lo tenía preparado desde hace muchísimo tiempo! En ese momento, lo únic que me importaba era si mi madre me dejaría salir... Seguro que me cortaría las alas con tan solo decirle una sílaba. Y mucho menos me dejaría si le dijese que iba con Alexander. Que encima, ni siquiera lo conoce!

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